No podía creer el éxito que estaba teniendo en Internet mi amigo Emilio con su serie de ficción. El protagonista era él mismo, y en cada capítulo buscaba el lado cómico de situaciones cotidianas sacadas de su propia experiencia. La idea no era muy original, pero para mí se ganó la legitimidad al ser citada por el mismísimo Larry David (el padre del formato).
El creador de Seinfeld plagiaba abiertamente el argumento de un capítulo de la serie de Emilio, dedicado enteramente a la fea costumbre de escupir en público. A David le gustó tanto la idea, que la utilizó en su serie, citando a mi amigo como la fuente original.
Emocionado, quise contarle todo esto a Emilio: ¡A Larry David le gustaba su serie! Pero descubrí que mi amigo no conocía al cómico neoyorquino. No lo podía creer: Emilio había creado una serie igual a la de Larry David, sin haberla visto. Después de todo había sido original.
Intenté explicarle quién era Larry David, y creí que sería fácil, porque "Seinfeld" era la serie favorita de Emilio. Pero, por alguna razón, mi amigo era incapaz de prestarme atención, y creo que nunca llegó a entender de qué le estaba hablando.
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