miércoles, 11 de junio de 2014

11 Junio 2014

Me subí al taxi como todos los días. Eran las 5:30 de la mañana y yo iba traspuesto. El taxista me saludó sin mirarme, y subió el volumen a la radio. Era una canción que yo no había oído en la vida.  Me recosté en el asiento y descansé los ojos unos segundos. Me resultaba imposible seguir la melodía de aquella extraña música, que me estaba crispando los nervios. Esperé a que la radio cambiara, pero  la siguiente canción tampoco me resultó familiar, todo lo contrario, parecía incluso más ajena. Uno tras otro, los temas musicales se fueron sucediendo, y al no reconocer las letras, los cantantes, ni siquiera los géneros, comencé a agobiarme. Miré la radio del taxi, que en letras verdes electrónicas ponía M80RADIO. Era una emisora “normal”, que solía poner canciones comerciales y populares ¿de dónde salían esas melodías tan raras? Nervioso, me atreví a preguntarle al conductor:  ¿Qué música es esta? Le dije.  El taxista se giró hacia mí por primera vez. Su rostro estaba desfigurado. Me miró, y gritó de terror.

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